Total de visualitzacions de pàgina:

dimarts, 20 de desembre de 2016

Juan Orozco Ocaña


¿CLARO CERRADO?


El claro ha de estar abierto
y nunca cerrado, en el bosque
y en las ciudades del mediodía…

Las personas tienen derecho
a sonreírle al mundo, indiscutiblemente.
Abramos los ojos y los ventanales,
que el rumor de la brisa
cobije los corazones satisfechos;
que una corriente de amor
nos inunde el pecho a rebosar;
que una nube radiante sueñe
con la luz más dorada del Levante;
que tus manos aprieten las mías
en un sentir de amistad sublime;
que nuestros ojos amables suenen
con sus acordes sonoros de fraternidad
ante la inmensidad del mar.

Acurruca tu frente sobre mi torso,
añade los rubíes y zafiros esbeltos
a las coronas de nuestras cabezas.

Ábrete los latidos y pulsa
las palabras de la gloria debida:
tus oros son tan brillantes
como el reflejo del agua cristalina.

Adéntrate en el recoveco de mi alma
como el injerto del granado en flor;
adecentada estás, cornisa preciosa,
de acrisolados azules desde Grecia…


(Iluminándonos por dentro, lealtad,
gracia divina, majestad tan pura,
madre fértil, reina del firmamento,
madre amadísima y meliflua
en la fuente del árbol sagrado,
en la raíz de la raza fecunda).

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada