Total de visualitzacions de pàgina:

dissabte, 24 de desembre de 2011

Manuel Méndez

Aquella noche
me quedé con la hoja en blanco,
después de tanto tiempo
defendiendo la certeza de su ortografía.
la pureza de su encantamiento.

Y limpié el estribo,
y cabalgué por el blanco turbio
de una frase maltrecha,
entonces no pude, amor,
devolver tu devoción
hacia mi cuerpo,
que adoras.

¿Dónde están las almas que conocí?
Los cuerpos,
¿dónde?

¿Dónde duermen, insomnes?
¿Dónde el tuyo y el otro?

Y cuántos más.

¿Dónde?

Las volátiles volutas se fueron.
La garganta ronca.
El pecho horadado,

Como ella,
como él,
se fueron en silencio.

Gritando con todas sus fuerzas.
En una contradicción inmisericorde.

Mientras…
Observas como desaparece de tu inmediatez,
cómo regresa a su lejanía,

el humo que guiña tus ojos.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada