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diumenge, 2 de febrer de 2014

Mariano Castro


Mariano Castro

***
Su entusiasmo persigue
eternidad
en el vacío de la plenitud,

pero la duración
tan sólo mora
en la ausencia de todos los instantes.

***
En la noche oscurísima
no pidas más al ojo.

Aprende a conocer
la voz de los segundos,
la caricia del céfiro en los árboles,
el canto de los pájaros.

Permanece a la escucha
en los brazos del tiempo,

y guárdate la lengua
si percibes
el carro de la aurora.


***
Escupe tu palabra
en el rostro de nadie,
porque nadie expone
su rostro a una palabra
que pueda desmentirlo.

Pues exigen las máscaras un acto
transformador, mas leve
como pensamiento de púlpito o tribuna
formal de paradigmas.

Escupe tu palabra,
hazte nadie en tu rostro
y marca con su fuego
otro signo invisible:
el único equipaje
de un viaje solitario.

***
Una cabeza noble y coronada
con este pensamiento tan brillante,
merece entre nosotros
un lugar destacado.

Cortémosla.

***
                         (Variación sobre un tema de José Verón Gormaz)
El viento silba su canción de otoño.

La náusea del mar
devuelve espuma verde en sus orillas,
pecio invisible de naufragio anónimo.

Presta Poniente en el celaje, raro
color con tinta de estación eterna.

Este soplo amarillo que ahora escuchas
suena en ti, sin embargo,
y conduce, tan sólo, hasta tu invierno.

***
Piensa sólo en la mano
cuando traza estos signos.

Contempla en el papel
la tinta de la pluma,
oscura aparición de un  límite invisible.

Detén el pensamiento,
el ruido de las voces,
el torbellino atroz de las imágenes,
la tormenta nocturna de las formas
buscando su materia.

Escucha, ahora, el silencio;
no esperes nada más,
y reposa, por fin, ya sosegado.





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