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diumenge, 2 de febrer de 2014

Víctor Canicio Chimeno



TRES SONETOS PARA TRES RIERAS
Lluís Riera, primogénito de los Riera Gassiot, es un hombre mesurado, cordial y abierto al diálogo. El aterrador destino lo trató duramente, pero los implacables dioses parecen haberse arrepentido de tamañas injusticias y ahora le concede mejores días. Aquí está su soneto:

compungido Lluís al que el destino
rajó de arriba abajo con gran saña
y escondido a la vuelta del camino
te hirió de nuevo en la sangrienta entraña

de una vida fugaz y un desatino
laboriosa herramienta es la guadaña
sola y desnuda que en tu busca vino
sedienta de encontrar mortal compaña

te iluminan las horas compartidas
fuiste feliz en el momento justo
y una vida son idas y venidas

no temas a la muerte, ya la viste
tuyo y portugués te queda el gusto
de ser lo que prefieres y estar triste



De Ignasi Riera —el Nani— se habla mucho y bien en este Nuevo Almanaque. Se casó en el ayuntamiento de Sigüenza con su Carmeta y me invitó a la boda. La tentación era evidente y les compuse otro soneto que enmarcaron y conservan, por lo que aseguran, en su cómplice dormitorio madrileño:

érase en mayo la estación florida,
mes del amor y del feliz momento
que unos llaman fermoso casamiento
y otros llaman el punto de partida

el día en que la senda compartida
con tiento, con aliento y contra el viento
conduce hasta el más alto fundamento,
labrando en son de paz toda una vida

hoy de unirse ya nadie se avergüenza,
dos naciones, del mar a la meseta,
brindan por vosotros, a lo llano

Castilla y Catalunya de la mano
en las bodas del Nani y la Carmeta
habidas en la villa de Sigüenza


Josep Maria Riera es el menor de los tres hermanos. Nadie en España entiende más que él de Artes Gráficas, pero es modesto y no le importa que muchos no lo sepan. Cuando cerró la Editorial Thassàlia de Joan Agut, donde publicaron tres de mis libros, Ignasi Riera me habló de que Josep Maria estaba poniendo en marcha, en Cerdanyola del Vallès, a las puertas de Barcelona, un nuevo proyecto editorial que iba a llamarse Montflorit. En el que me siento como en casa.

hay un Riera de estirpe aventurera,
sosegado impresor y mensajero,
portador de la antorcha, caballero
a lomos de una moto pasajera

conoce bien el mundo este Riera
que fue en el Barrio Gótico librero:
cuando escribe novelas, en su fuero
interno y pensativo está su compañera

la lleva hasta en el nombre y yo diría
que Maria y su fiel Josep Maria
son un dúo feliz por completarse

estoy en un soneto, al acabarse
he de decir que mi editor edita

por amor al oficio que ejercita

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