Total de visualitzacions de pàgina:

dimarts, 3 de gener de 2017

Ángel Granja Rodríguez




ROMANCE DE PACO EL ACEITUNO


(canción)


El pueblo nunca lo vio,
pero el pueblo lo sentía,
El pueblo nunca le engañó,
porque el pueblo lo quería,
por ser “Paco el Aceituno”,
por ser hombre y gallardía.


Su cueva fue un santuario,
donde las gentes sencillas,
dejaban sus prebendas,
sus sombreros y mantillas,
en lo alto de aquella sierra
Que juntaba tres provincias.


Si pasáis por el camino,
donde una piedra perdida,
a la sombra de un olivo,
recostada en la colina,
os invita a que descanséis….
Parad junto a su orilla.


Allí murió el “Aceituno”,
lo dicen las malas lenguas,
pero nadie vio su cuerpo,
ni su manta, ni su yegua,
ni su mechón de azabache,
ni sus brillantes espuelas.


(canción)


El pueblo nunca lo vio,
pero el pueblo lo sentía,
El pueblo nunca le engañó,
porque el pueblo lo quería,
por ser “Paco el Aceituno”,
por ser hombre y gallardía.


Hay diez pueblos castellanos
que bordean la sierra,
con sus calles de barro
y con sus campos de tierra,
sus gentes de rostro enjuto
y esa iglesia que no cierra.


No les preguntéis por qué,
ni el cómo de su leyenda.
De pueblo en pueblo, camina
con susurro de tinieblas.
Dicen que sí que existió,
aunque nadie lo refrenda.


Era honesto y caballero,
hombre de palabra y ley,
amigo del desahuciado
y gran enemigo del rey.
Sus manos eran amigas
y su corazón de miel.


Portaba cuchillo al cinto,
la manta por bandolera,
botas con punta fina,
como hombre que señorea.
Era un hidalgo en el monte
y un labrador en la tierra.


Cuentan que él solo podía
tumbar a cien regidores
y era su voz tan potente
que hacía temblar las torres
cuando impartía justicia
defendiendo a los pastores.


Un cacique, degollado
y empezarán las ofrendas.
Mañana, la soldadesca
animará su sentencia.
Y una vez más, por los campos,
continuará la leyenda.


(canción)


El pueblo nunca lo vio,
pero el pueblo lo sentía,
El pueblo nunca le engañó,
porque el pueblo lo quería,
por ser “Paco el Aceituno”,
por ser hombre y gallardía.


El recaudador temblaba
al encontrar que ninguno
daba razón de su vida.
Sabe que no es oportuno
preguntar a aquellas gentes
sobre Paco el Aceituno.


Pero insiste en su osadía,
de interrogar uno a uno,
y ya sabe la respuesta….
Somos del voto San Bruno,
aquel santo que devolvía
los males, ciento por uno.


No me miréis corregidor…
Soy Paco y también Juan,
Anselmo y lo que usted quiera,
que somos de este lugar,
somos gente de la tierra,
con nuestro honor, nuestro pan…


Y si unimos tres provincias,
por el secano y la sierra,
no es para darle las gracias
de sus leyes y prebendas,
es que somos campesinos,
Somos sangre de la tierra.


Si buscáis al Aceituno,
Entre los pueblos cercanos,
no encontraréis la saliva
que mancille a nuestro hermano.
Sois parásitos del miedo,
nosotros del pueblo llano.


(canción)


El pueblo nunca lo vio,
pero el pueblo lo sentía,
El pueblo nunca le engañó,
porque el pueblo lo quería,
por ser “Paco el Aceituno”,
por ser hombre y gallardía.


Y la leyenda siguió
como un reguero de pólvora
por las cañadas marchitas
Y por los campos sin sombra.
La autoridad tuvo miedo…
y el pobre engordó su alforja.


Si a estos pueblos venís,
con el sol, o en primavera,
te mirarán cara a cara,
saben lo que les espera.
Aceituno solo hubo uno…
Y lo demás son quimeras.


(canción)


El pueblo nunca lo vio,
pero el pueblo lo sentía,
El pueblo nunca le engañó,
porque el pueblo lo quería,
por ser “Paco el Aceituno”,

por ser hombre y gallardía.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada